sábado, abril 15, 2006


Hace 27 años que fui por primera vez a Costa Rica. En esta época los Estados Unidos experimentaba por primera vez en mi vida problemas con terrorismo en el medio oriente. La embajada estadounidense de Iran había sido invadida y los diplomáticos se consideraban rehenes de los Iraníes militantes. Recuerdo bien, estos días porque los Ticos me preguntaron muchas veces mi opinión sobre la situación. Francamente, en aquel tiempo no sabía tanto sobre la pólitica estadounidense. Como muchos jóvenes estadounidenses no me importaba tanto la política de del mundo entero tanto como la de mi propio país. Después de darme cuenta de que la mayoría de los jóvenes costarricenses de la edad universitaria ya habían formado opiniónes sobre la política costarricense y la política exterior me decidí que ya era tiempo de enterarme sobre la política. Ya he vuelto cuatro veces con estudiantes míos a Costa Rica, y cada vez que viajo me doy cuenta de que la percepción de nosotros los estadounidenses se está empeorando. Me parece que el mundo nos percibe como unos consumidores extravagantes y que a nosotros sólo nos importa proteger nuestros intereses mundiales para proveernos los recursos que necesitamos a precios más baratos. No quiero decir que he perdido el orgullo de ser estadounidense, ésto jamás me pasará, sino quiero decir que a pesar de todo todavía somos las mismas personas abiertas, generosas, ambiciosas y libres pero el resto del mundo nos demanda que empecemos a considerar al otro. No hemos tenido que ver el resultado de nuestra adicción al petróleo porque en el pasado el petróleo nos venía como magía a las puertas sin complicaciones. Pero la comunicación instantánea atravez de la red global nos brinda la realidad sobre nuestros excesos de consumo. Me es difícil comprar lo más corriente de modo sin considerar que para muchas personas la ropa no es cuestión de estilo sino cuestión de tener suficiente dinero después de los gastos para sobrevivir. Espero que nuestros estudios sobre los derechos humanos os hayan abierto los ojos a un mundo más complicado. El futuro, en mi opinión, dependerá y nuestros esfuerzos de ver la necesidad simbiótica de considerar al otro.

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